Mariana
El aire en el pasillo se siente más denso de lo normal, como si el edificio entero hubiera cambiado de temperatura en el momento exacto en que Franco aparece y su mirada se cruza con la de Ricardo, porque no hace falta que ninguno de los dos diga nada para que el pasado entre ellos vuelva a colocarse sobre la mesa con la misma intensidad que la última vez, solo que ahora yo estoy en el medio.
Los ojos de Franco se quedan fijos en Ricardo con una calma que no es tranquilidad, sino contr