Mariana
El silencio después de que Ricardo se va no desaparece de inmediato, se queda pegado a las paredes del pasillo como si el aire hubiera cambiado de textura, más denso, más incómodo, y aunque Franco y yo regresamos al departamento sin decir mucho, siento que ninguno de los dos ha vuelto realmente al mismo lugar en el que estábamos antes de abrir esa puerta.
Dentro, él se queda de pie unos segundos sin saber muy bien qué hacer, algo poco habitual en él, porque Franco siempre parece tener u