Mariana
Después de todo lo que pasó, la vida no cambió de golpe, no hubo un antes y un después marcado por una sola escena perfecta, sino una transición lenta en la que cada día parecía confirmar un poco más que lo que se rompió alguna vez ya no tenía forma de volver a ser lo mismo, y eso, lejos de doler, terminó siendo una especie de alivio.
Franco cumplió lo que dijo sin hacer de ello un espectáculo.
El tema del contrato quedó atrás de forma definitiva, no como un gesto dramático, sino como