Mariana
No hablamos durante el camino.
Franco conduce en silencio mientras yo mantengo la mirada fija en la ventana, aunque en realidad no estoy viendo nada, porque todo lo que tengo en la cabeza es ese mensaje con la ubicación de Ricardo repitiéndose una y otra vez como si no tuviera intención de desaparecer, como si el simple hecho de existir ya fuera suficiente para empujarnos hacia algo que ninguno de los dos termina de controlar del todo.
Franco tampoco parece relajado, pero su forma de es