Capítulo 31. Sin autocontrol...
Con los nervios a flor de piel, Muriel se enteró de boca de su propio jefe que viajaban esa misma semana.
La tensión entre ellos no había disminuido cuando se vieron el lunes en la oficina de él.
Santiago la citó para explicarle los detalles del viaje y ella no lograba quitarle los ojos de esos labios suaves que la habían asaltado, estremeciendo su piel.
-Espero que no sea muy complicado para usted organizarse con su familia, señorita Márquez. Desde luego, puede contar con la ayuda de Edith pa