Capítulo 62. Te extrañé tanto...
Los días se detuvieron de golpe.
Pasaban en lentas horas que incrementaban su angustia.
Festejaban cada gramo ganado y sufrían en cada pitido de alarma de los monitores.
Desde el día del parto, Santiago se había negado a ver o hablar con sus padres.
Tanto él como Muriel parecían sombras errantes, orbitando la sala de neonatología y esperando con una paciencia que no tenían.
El rostro de los doctores era como una máscara indescifrable, pero las enfermeras, amorosas y compadecidas, les decían qu