Capítulo 58. Absoluto

Cuando Muriel abrió los ojos, tuvo esa inevitable sensación de "dejá vu".

Una habitación blanca, y unos inconfundibles ojos verdes fijos en ella.

A su lado, su retoño, cuya sonrisa aliviada le devolvió el alma al cuerpo.

Con dificultad, balbuceó:

-¿Qué… qué pasó?...

Joaquín habló:

-Santi y yo te encontramos desmayada en casa, en tu habitación… Dicen los médicos que estás bien… el bebé también. Pero tendrás que hacer reposo absoluto.

Muriel sonrió.

-Una madre no puede hacer reposo absoluto, cari
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