Capítulo 59. As bajo la manga
Santiago suspiró y puso los ojos en blanco. Luego se dirigió al ama de llaves.
-Está bien, Edith. Quédate atenta a la señorita Márquez y lo que necesite. Yo me encargo de esto. Mamá, papá, síganme a la sala. Hablaremos…
Sandra lanzó una mirada furiosa a la otra mujer y, casi arrastrando del brazo a su marido, siguió a su hijo.
Una vez que los tres se sentaron, el joven sonrió.
-Quería esperar un poco más de tiempo antes de hablar con ustedes, porque prefería evitar este tipo de situaciones. Per