Días después de recibir la gran noticia, Victoria se activó como un huracán de energía refinada. Ni bien Luciana y Dylan confirmaron que esperaban un bebé, ella, con el apoyo logístico (y financiero) de Joaquín, decidió adelantar todos los preparativos para la boda en Los Ángeles.
—Una criatura no puede llegar al mundo sin que sus padres estén casados en todas las jurisdicciones posibles —decía Victoria mientras revisaba un catálogo de cristalería importada de Italia—. Que no digan que no lo