La mudanza fue más sencilla de lo que Luciana había imaginado. En gran parte, porque no era realmente una mudanza... Sarah se había encargado de absolutamente todo. Cuando Dylan y Luciana llegaron por segunda vez a la nueva casa, ya no estaba vacía. Las cajas de ambos habían sido transportadas, sus ropas colgadas, y sus objetos personales acomodados con un gusto impecable.
—¿Está todo como lo recuerdas? —preguntó Dylan, mientras recorrían los pasillos como si fuera la primera vez.
Luciana as