Había pasado poco más de un mes desde que Dylan y Luciana habían oficializado su relación. La prensa no dejaba de hablar de ellos, y era común ver titulares sobre lo enamorados y cómplices que parecían en cada evento al que asistían.
Sin embargo, mientras el mundo exterior celebraba su unión, en los círculos más privados —especialmente entre los Richard— empezaban a aparecer ciertas tensiones. La familia de Dylan, particularmente su madre, Victoria, no era de las que se quedaban de brazos cruz