La mañana avanzaba rápido y Dylan, aún con su atuendo más casual —unos vaqueros oscuros y una camisa blanca remangada—, lucía más atractivo que nunca, pero también más nervioso. La junta de proyecto estaba por comenzar y, aunque había pedido un cambio de ropa, aún no había llegado. Así que decidió asistir tal cual.
Luciana, impecable como siempre a pesar de la noche agitada que habían tenido, se mantenía a su lado revisando documentos y preparando las últimas notas para la presentación.
Cuand