¿Quién dijo que la cárcel no servía de algo? William Se había entrenado duramente en el gimnasio durante todo ese maldito tiempo que se la había pasado allí. Sus planes habían tenido un revés, pues el cretino de Oscar no había querido ayudarlo hasta el final por estar con la maldita de Jacqueline. Aunque le había molestado no había insistido demasiado en que Oscar le acompañara, al fin esa estúpida tendría su merecido siendo ultrajada por el cruel Oscar. Había visto como trataba a las mujeres,