Claribel estaba sumida en el silencio, pero en su mente, el ruido era ensordecedor. A pesar de que Román se había negado a ayudarla, su determinación no había flaqueado. Si tenía que hacerlo sola, lo haría. La idea de perder a Marcus y todo lo que él representaba para su vida era inaceptable. Era hora de actuar.
Sentada frente a su escritorio, con papeles y un block de notas esparcidos por todas partes, Claribel analizaba cada detalle. La lámpara de mesa iluminaba su rostro, enmarcando su expre