Gala
Quise arrancarme la piel. Quise desaparecer. Pero lo único que pude hacer fue apretar la frente contra el suelo frío y prometerme, con los labios partidos, que un día, de alguna forma, le devolvería la libertad.
Aunque para entonces yo ya no tuviera nada que ofrecer más que pedazos de mi alma..
El sonido de la puerta resonó en mi habitación cuando Arturo entró. Yo estaba en la cama, con la mirada fija en el vacío. No había lágrimas ya, solo un hueco profundo dentro de mí.
Él entró con un w