Guille
Me ficharon como si fuera un criminal. Me trataron peor que un perro, me empujaron, me golpearon, me humillaron y se burlaron de mi dolor.
Me tomaron las huellas, me quitaron el cinturón, las agujetas, el móvil... todo.
—Efectos personales —dijo el agente, y los metió en una bolsa transparente con mi nombre escrito a mano, tirando la bolsa a un lado.
El pasillo olía a humedad y cloro barato. Un tubo fluorescente parpadeaba con un zumbido que se me metía en la cabeza.
—Cruz, celda tres —