Capítulo 93
Isabella entró en el café con paso firme, sus tacones resonaban sobre el suelo de mármol como si cada golpe marcara el ritmo de su impaciencia. El ambiente era cálido, perfumado con el aroma a café recién molido y pan dulce, pero nada de eso lograba suavizar la dureza en su expresión. Sus ojos buscaron entre las mesas hasta encontrar a Eva, sentada junto a la ventana, como si estuviera posando para una fotografía que nadie iba a tomar.
Hacía tres años que se había librado de ella.