Capítulo 92
Lina seguía inconsciente después de dos días. A pesar de que la operación había salido bien, nadie comprendía por qué no despertaba. Los médicos decían que su cuerpo necesitaba tiempo, que cada paciente respondía distinto, pero para Nara, cada minuto era una tortura. Había dejado a Andrea con la niñera y no se quería separar del lado de su amiga, dormía en una silla incómoda, apenas probaba bocado, y pasaba las horas sosteniendo su mano, como si con eso pudiera llamarla de regreso.