Capítulo 64
La estancia en el hospital fue una tortura para Marco. Un hombre como él, acostumbrado a estar en movimiento, a tomar decisiones en medio del caos, no podía concebir la idea de permanecer quieto, limitado por paredes blancas y por las órdenes de médicos que insistían en que debía descansar. Para él, estar inmóvil era sinónimo de debilidad, y aquello lo carcomía. Sin embargo, Nara había sido tajante: salir del hospital no era una opción. Ella se lo había repetido tantas veces, con