Capítulo 121
Los ojos de Nara se abren con dificultad. El golpe en la cabeza la dejó aturdida; todo le da vueltas como si una nube densa se hubiese instalado detrás de sus párpados. No está consciente al cien por cien, pero hay cosas que no necesitan lucidez para ser entendidas: la certidumbre de que esto tiene que ver con su madre, que aquella mujer es capaz de cualquier cosa por proteger a Neida, y que si cree que Nara es culpable, entonces la hará pagar.
Tarda unos segundos en hacerse plena