Capítulo 101
Marco no dejaba de mirar a Andrea. Era como si sus ojos no pudieran apartarse de ella ni un segundo. Mientras más la observaba, más tonto se sentía por no haberse percatado antes de lo obvio: el parecido entre ambos era innegable. Ahora que lo sabía, que la verdad estaba frente a sus ojos, le resultaba imposible entender cómo había podido ignorar esos detalles que gritaban su paternidad desde el inicio.
No quería separarse de ella en ningún momento. Por eso, esa mañana, la llevó c