La luz de la mañana se filtraba tímida entre las cortinas, pero yo llevaba un rato despierta. No había sido una noche tranquila. Sobre la mesa de la cocina, junto al vaso de agua que olvidé beber, seguía el sobre que me había entregado el abogado de Luca. Dentro estaba el borrador del contrato… y, entre los documentos, un papel más pequeño, escrito con letra impecable, donde se especificaba la hora y el lugar en que debía presentarme para “discutir los términos”.
Ese lugar era un restaurante c