La casa estaba demasiado silenciosa esa noche, como si la oscuridad hubiese sofocado cualquier rastro de vida. Yo estaba en la sala, con un libro abierto sobre las piernas, fingiendo leer. La verdad es que apenas podía concentrarme. Desde que sabía que algo peligroso podía descansar tras aquella puerta prohibida, la mansión parecía un lugar distinto: más oscuro, más peligroso.
Sentí su presencia antes de verlo. Esa energía densa y dominante que llenaba cada espacio cuando él entraba. Levanté l