El anuncio llegó como todo con Luca: sin aviso previo, sin espacio para negociar. Esa tarde entró a mi habitación con su andar firme y la seguridad de quien siempre obtiene lo que quiere. Apenas levanté la vista de mi libro, él ya estaba de pie frente a mí, impecable en un traje oscuro.
—Esta noche tenemos un evento —dijo, como si “tenemos” fuese una palabra que siempre había incluido mi existencia.
—¿Un evento? —pregunté, parpadeando.
—De la familia —aclaró, ajustándose el reloj en la muñec