—Te propongo un trato, Asley. Un trato que no solo te devolverá la dignidad, sino que te garantizará tres cosas que ahora mismo no tiene.
Dante levantó un dedo, marcando cada punto con una precisión quirúrgica:
—Primero, seguridad y un hogar. Mi casa será tu fortaleza. Nadie, ni Tristan ni sus abogados, podrán tocarte mientras estés bajo mi protección. Segundo, dinero. Tendrás los recursos necesarios para que a tu hijo no le falte absolutamente nada; borraré la palabra "necesidad" de tu voc