Mundo ficciónIniciar sesiónTe miraba con admiración, mi corazón siempre latía al tenerte cerca, era una fantasía idílica de una adolescente que no pensó jamás que voltearías a verla. Me miras pero no como yo deseo, en tus ojos veo frialdad, algunas veces comprensión. A tus ojos sigo siendo una niña, detesto que me veas de esa forma, mírame como miras a las demás, mírame como la mirabas a ella. Con deseo, anhelo, afinidad. Estréchame entre tus brazos, y no me sueltes nunca más. Me enamoré de ti sabiendo cual era tu reputación, tus defectos y tus imperfecciones, no me arrepiento de entregarte mi amor. Nicolle Belmonte, una refinada y soñadora muchacha española con raíces francesas. A sus veintidós años está comprometida para casarse con un hombre que aborrece y solo le produce desagrado. Pero lo peor de todo es que su corazón pertenece al desgraciado Conde que no la ve más que como una niña. Jesús Castelo, soberbio, cínico, antipático. Un Conde Español que regresó a su hogar aceptando con molestia haber perdido en manos de otro a la mujer que ansiaba para él, a sus ojos solo ella era digna de llevar su apellido, su título, no imaginaba a ninguna otra ocupando ese lugar.
Leer másEl sol entra por mi ventana, el molesto ruido de la alarma no me despierta, estoy durmiendo tan cómodamente que podría quedarme así para siempre.
¡Sí claro! Eso es lo que una persona sin miedo a perder su empleo diría, pero ese no es mi caso, esta soy yo Alexa James, debo levantarme cada mañana lo más temprano posible para poder cumplir con todas mis obligaciones y no ser despedida ¿de donde? Pues de la empresa multinacional de publicidad y marketing mas reconocida del país.
Seguro se preguntarán cual es mi posición en dicha empresa, pues veran soy la asistente personal del actual jefe de todo este edificio, que por lo que he escuchado murmurar en la oficina es el futuro heredero de todo lo que es este imperio empresarial.
Pero bueno volvamos a lo importante mi jefe es Derek Brown hijo menor del matrimonio Brown dueños de la empresa.
Él no es un tirano solo en ciertas ocasiones, normalmente es un hombre formal serio y respetuoso, aunque no pierde ese toque de arrogancia característico en él, que hace que todas las mujeres de esta oficina babeen por él, claro que yo también lo haría si no estuviera tan ocupada claro.
Es demasiado tarde corro apresuradamente por todo el pequeño departamento para poder encontrar todas mis cosas, me baño lo más rápido posible en menos de cinco minutos estoy lista no digo que me vea tan bien pero estoy presentable para el trabajo que es lo importante.
Trate de disimular un poco mis pronunciadas ojeras con un poco de maquillaje, debido a la falta de sueño constante están demasiado visibles.
Salí corriendo a la parada del metro, y no precisamente por la hora, mi vecindario no es el más seguro que digamos, pero es para lo qué me alcanza el dinero para pagar, el departamento es pequeño, solamente tiene una habitación y una pequeña cocina, el baño es pequeño también, esta en un edificio que no tiene muy buena facha, con decirles que ni siquiera tiene pintura, lo que queda de ella esta desprendiéndose de las paredes, pero como dije antes es para lo que me alcanza.
Y debería agregar, que debo dos meses de renta ayer por la tarde cuando llegue a casa había una advertencia, que si no pagaba al tercer mes de deuda sería desalojada, al menos agradesco que aya sido una hoja pegada en la puerta y no la administradora del edificio, una señora mayor y amargada.
Me subí al metro me sente en los acientos del fondo, tardaba al menos una hora en llegar a mi trabajo, pero hoy ya es tarde espero llegar a tiempo, me quede dormida organizando papeles para mi jefe hasta las tres de la mañana, el me pidió tener listos esos documentos para hoy en la tarde, así que decidí hacerlos por la noche así no tendría que quedarme hasta tarde en la oficina.
Llevo tres años trabajando en esta compañía, entre como aprendiz hasta escalar a ser asistente personal del jefe, aúnque a mí me costo mucho llegar hasta aquí, la paga es buena pero a mi no me alcanza ese dinero.
Al fin logré llegar a mi trabajo, mientras el elevador sigue avanzando voy revisando que todos los papeles y documentos esten en orden, cuando las puertas se abrieron salí rapidamente de el.
-Buenos días Alexa- me saluda Isabel desde su escritorio, con una cálida sonrisa en su rostro.
-Buenos días Isa- la salude mientras dejaba carpetas en mi escritorio -¿llego el jefe?- le pregunte mientras arreglaba un poco mi cabello ya que viajar en metro siempre alborota mi cabello.
-No, él todavía no llega, tranquilizate- Isa es la secretaría de la oficina de presidencia, y yo asistente personal de presidencia, al menos me alegra tener una amiga.
-Me quedé dormida esta mañana- le dije - demasiadas cosas por hacer, en especial hoy-
-¿hoy? - se pregunto confundida la chica de tez morena clara y grandes y preciosos ojos negros frente a mí.
-Sí, hoy es martes- le contesté
- ¡oh! Sí ya veo hoy es martes, entonces con más razón a darnos prisa para terminar todo a tiempo-
-Sabes que no tienes que hacer esto cada martes por mí, somos amigas y no quiero que pienses que me aprovecho de eso- le dije
-Buenos días- nos interrumpió una voz masculina muy bien, conocida por ambas, el dueño de esa voz apreció con su semblante serio y frío, aunque su voz siempre es amable.
-Buenos días señor Brown- respondimos ambas al mismo tiempo.
-Señorita James necesito que me acompañe a confirmar algunas cosas y que tome notas- dijo el como siempre usando su tono autoritario cuando da órdenes
-Entendido señor, ya tengo los reportes de las diferentes secciones de la empresa-
-Señor tiene junta de ejecutivos a las diez de la mañana- dijo Isa caminando junto a nosotros, hibamos a la oficina del señor Brown.
No se ni porque lo llamamos “señor” si el solamente era un par de años mayor que nosostras o al menos asi parecia, jamás habiamos pasado de la simple relación de trabajo ni siquiera una platica fuera de eso.
Para mí estaba bien así, el era reservado y yo me enfocaba en mi trabajo.
El día transcurrió normal, ya son las seis de la tarde es hora de salida del trabajo y debo darme prisa, o también llegaré tarde a mi próximo destino.
El metro esta lleno así que debo esperar el siguiente, seguro si entro en este saldre sin mi dinero al finalizar el recorrido, por suerte el siguiente pasa en diez minutos.
DIARIO DE PIANo es que sea una niña insensible, como dicen la mayoría de mis compañeras en la escuela de señoritas, pero no creo en esas historias de amor a primera vista. Si no viera la forma en la que se miran mis padres, no creería en el amor. Porque lo que ellos poseen es lo más bello que he visto en mucho tiempo. Mi hermano es un idiota, dice que para enamorarse algún día, esa mujer tendría que ser la mujer más bella del mundo, porque jamás se casaría con un esperpento. La verdad me resulta sorprendente lo superficial que puede llegar a ser Esteban, espero que un día reciba una lección. No es que no quiera enamorarme, en el fondo anhelo amar un día de esa manera tan intensa como madre y padre lo hacen, espero encontrar al indicado. Solo quiero una cosa, una única condición para casarme con ese hombre, sus ojos deben ser hermosos y sinceros. DIARIO DE ESTEBAN.Adoro los deportes, ser sociable. Mi hermana Pia por otro lado siempre ha sido una reservada romántica empedernida, au
Madrid España 1860. 14 AÑOS DESPUÉS.Pia y Esteban, jugaban en el jardín con sus primas Ximena y Belinda Ferrer. Elena y yo charlábamos mientras vigilábamos a los niños. —Es bueno ver que todo marcha bien contigo y los gemelos, mi hermano ha estado algo ausente por sus asuntos de negocios.—Sí, la verdad me preocupa que se esté forzando demasiado, necesita tenerlo en casa. Los niños lo extrañan.—Sobre todo tú —sonreí.—No lo negaré, extraño a mi esposo. Además, hay una noticia que él tiene que saber.— ¿Qué sería esa exactamente? —Estoy embarazada. —Elena me miró sorprendida.— ¿Segura? Después de tanto tiempo...—Sí, me enteré hace unas noches y quiero que él lo sepa. —Se sorprenderá, eso sí. Míralos —dijo señalando a los niños, ya casi estaban entrando en su adolescencia. Esteban era más alto que las muchachas, él era alegre, carismático y socializaba bastante rápido con todos los que lo rodeaban. . Mi linda Pia tenía una belleza peculiar, pero era más taciturna, seria, alej
ESMEELa fuerte brisa de la playa, alborotaba mi peinado, el olor de agua salada era tan refrescante. — ¡Ah!—grité al verme atrapada por unos fuertes brazos.—Te atrapé, mi bella flor. —sonreí al ver los ojos de mi prometido, Andrés me dejó en el suelo y voltee a mirarle, enredando mis brazos alrededor de su cuello. —Luces más hermosa con tus mejillas bronceadas, como una exótica princesa.—Sabes cómo enamorar a las mujeres con frases bonitas, Andrés Ferrer.—Pero no busco enamorar a más mujeres, solo a ti, mi Esmee. Solo tú. —se inclinó y dejó un dulce beso en mis labios. Luego se separó y puso un mechón rebelde de mi pelo detrás de mí oreja. Los ojos de Andrés siempre eran tan expresivos, y ahora esos mismos orbes oscuros me decían que algo lo atormentaba.— ¿Qué sucede Andrés?— ¿Sigues enamorada de mi hermano? —esa pregunta me tomó desprevenida y no pude responder de inmediato. —Esmee he tratado olvidarlo, pero siempre me atormenta no saber si tu corazón sigue albergando algún se
NICOLLELos días pasaron y poco a poco había recordado algunos fragmentos de mi pasado, tenía una hermana mayor, unos padres. Ivan se había comportado muy bien conmigo, mi cuerpo ya estaba casi sanado, mis cosquillas ya no dolían, los rapones y moretones iban desapareciendo.—Déjame ayudarte con eso Ivan —dije al verle extender la ropa húmeda.—No, Nicolle vuelve acostarte.—Ya estoy casi recuperada, quiero ser útil. Tú me alimentas y consigues ropa para mí, por favor déjame ayudar aunque sea con eso. —el sonrió.—Está bien, iré a terminar el almuerzo. Ubaldo no debe tardar en llegar y ese viejo es más fastidioso cuando tiene hambre —reí y el entró a la casa, mientras yo me acerqué a la cesta de ropa húmeda y limpia. En la cuerda habían unas sábanas que se lavaron ayer ya estaban secas. Recogía las sábanas de la cuerda de tender para tener espacio, de verdad quería recordar todo mi pasado y por más que lo hacía nada venía a mi memoria, solo el bello rostro de aquel hombre que se sup
Último capítulo