—¿Segura que no recuerda nada señora Nicolle? — pregunto el señor Ubaldo.
Yo misma me presionaba a recordar, buscar entre mis memorias perdidas. Buscaba y buscaba, la cabeza comenzó a dolerme y vinieron unas punzadas pero había algo, unos ojos azules tan bellos pero no podía ver el rostro del hombre al cual le pertenecía.
—Hay un hombre pero su rostro luce distorsionado, no logro verlo con claridad pero.... —los recuerdo aflojaron.
“—No se te ocurra alejarte ahora Nicolle. Tú tienes dudas d