Luna dio un pequeño sorbo de agua fría para aliviar la hinchazón de su rostro y dijo:
—No, Liora, ya no tengo tiempo para desayunar.
—¡No te vayas! Me levanté muy temprano a las cuatro y media para prepararte el desayuno. Hija, estás en crecimiento y no debes saltarte el desayuno, ¿sabes? —exclamó Liora.
Pero Luna respondió:
—No quiero causarte tantas molestias. Con algo ligero es más que suficiente.
—No digas tonterías. Te he visto crecer desde que eras pequeña y te conozco mejor que nadie —dij