Jennifer volvió al trabajo dos días después del esguince, aunque absolutamente todos en su vida le habían rogado que se quedara en el sofá.
Cookie la había acorralado durante cuatro noches seguidas, con voz baja y urgente:
—Te queda un mes brutal antes de Garden of Grace. Descansa.
Jennifer solo sonrió, la misma sonrisa tranquila que le había dado a Vincent, la misma que a Carlos.
—La forma no está en las piernas, Cookie. La forma está aquí. —Se dio un golpecito en la sien—. Mi mente está lista