Algunas horas después de que Vincent dejó la finca
Vincent le dijo a Jennifer que tenía algo que atender en Beverly Hills. Lo tenía, solo que lo hizo sonar como si fuera a ver a un viejo conocido.
Pero esta noche no se trataba de apretones de manos ni recuerdos.
Se trataba de guerra.
Carlos detuvo el sedán negro al lado del camino y avanzó lentamente por una entrada estrecha. La calle estaba silenciosa, casi demasiado silenciosa, el tipo de silencio que precede a una tormenta. Las farolas pálid