Mathias conducía a toda velocidad por las serpenteantes calles que llevaban a la mansión. Las luces de la ciudad apenas eran un destello en su visión periférica, mientras su mente se movía en un remolino de pensamientos. La reunión con Kaja si bien había sido fructífera —si era verdad lo que decía—, también había sido un incómodo recordatorio del pasado que siempre había tratado de enterrar.
«¿Qué haré?», se preguntó, apretando el volante con más fuerza de la necesaria.
Por un momento, la tenta