Lis respiró aliviada al saber que Jack estaba fuera. Necesitaba privacidad y espacio. Sabía que las cosas no estaban siendo fáciles para Jack tampoco, pero, por más que pensara en acercarse a su esposo, aquello le dolía profundamente. Estar a su lado le recordaba constantemente a su hijo y que, tal vez por culpa de él, lo había perdido, y eso Lis no podía perdonarlo de ninguna manera. El agua caliente fue un alivio bienvenido, y Lis se demoró en salir. Se lavó el cabello sin prisas y temblaba c