Para acabar con el dolor que hace sangrar su corazón, toma una sábana y la amarra al final de la reja. Sube a la reja, quedando de espaldas a ella, mientras anuda la sábana alrededor de su cuello. Las lágrimas corren por su rostro, mientras su dolor atraviesa su alma. Acacia sabe que no podría vivir el resto de su vida con la idea de que Jack es feliz con otra mujer, así que necesita encontrar una manera de no sentir ese dolor inmenso. Tras respirar profundamente, con la sábana atada al cuello,