Jack sabía de la fidelidad de su esposa y tenía absoluta certeza de que ella nunca lo traicionaría con otro hombre. Estaba convencido de que Samuel y Acacia eran personas enfermas, que estaban creando una fantasía de relación con ellos, algo que no existía. Jack era la prueba viva de eso.
—No te preocupes, querida. Sé muy bien que no serías capaz de hacer nada malo. Además, incluso si hubieras hecho algo, no sería tu culpa. Pensabas que yo estaba muerto y tenías todo el derecho de rehacer tu vi