—Hola, mamá. Sé que solo quieres lo mejor para mí. No te preocupes, sé muy bien que te fuiste por Lis, porque está tan enfadada contigo. Te pido que la disculpes. Sabes que no está bien y que ha cambiado radicalmente. Mi esposa ya no parece la misma de antes, después de todo lo que ha pasado. Estamos avanzando paso a paso. Está un poco mejor, pero sigue muy encerrada en su mundo. A veces, quisiera intentar que se abriera más conmigo, para que tal vez mejorara más rápido, pero sigue muy cerrada,