Una semana.
Siete días que han pasado lentos, pesados, interminables. Y aun así, nada ha cambiado... o quizá todo ha cambiado demasiado.
El apartamento ya no se siente extraño, pero tampoco es mi hogar. Es solo un lugar donde existo, donde respiro, donde intento no pensar. Un espacio que habito sin realmente estar en él.
El sonido del timbre rompe el silencio y me arranca de mis pensamientos. Camino hacia la puerta y, al abrir, ahí está Badu con Azad de la mano. Mi corazón reacciona antes que m