Los días siguientes transcurrieron con una tranquilidad que me parecía casi irreal.
Después de todo lo ocurrido con Demet, la casa había recuperado su paz.
Dimitri se encontraba más atento que nunca. Azad hablaba de su hermana cada cinco minutos y yo comenzaba a sentir que, por primera vez en mucho tiempo, todo estaba exactamente donde debía estar.
Aquella mañana me encontraba en la sala revisando algunos documentos necesarios para retomar la universidad una vez salga de mi embarazo cuando escu