Luego de aquel momento, decidimos ir almorzar juntos y tomarnos el resto de la tarde.
Mi móvil sonó y fue el recordatorio de mi cita esta tarde con el ginecólogo.
—¿Qué sucede? —Pregunta curioso.
—Es el recordatorio de mi cita de control esta tarde con mi ginecólogo.
—¿Está tarde? —Asiento —. ¿Puedo acompañarte?
—Por supuesto.
Luego de unos largos treinta minutos llegamos al consultorio. Dimitri parecía un niño esperando abrir un regalo de cumpleaños.
—Te estás comiendo las uñas.
—Porque r