Me sentía como si llevara años en esa silla. El sonido monótono del reloj, la luz pálida del pasillo, los susurros apagados de enfermeras y médicos... todo se mezclaba en un zumbido lejano. Pero cuando vi salir a la enfermera con una leve sonrisa, mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.
—Ha despertado —dijo ella con suavidad—. Puede pasar, pero le pido que la ayuden a mantener la calma. Está muy débil.
No lo pensé dos veces.
La habitación era tranquila, apenas iluminada por una lámpara sua