No podía sacarme de la cabeza el dolor en los ojos de Kate mientras se alejaba de mí, dejándome de pie en medio del pasillo como un hombre condenado. Sus palabras seguían resonando en mi mente, cada una como un golpe directo al pecho.
"Dimitri, esto no se trata de si me mentiste o no... Se trata de que me has puesto en ridículo. Se trata de que estás poniendo en peligro la custodia de Azad."
Azad. Esa palabra, ese nombre, fue suficiente para arrancarme del aturdimiento. No podía permitir que es