—Espero no te moleste que esté aquí.
—No, solo me preocupa que no pases buena noche por cuidar de mi.
—Despreocupate.
Víctor dejó de insistir y cerró sus ojos con la espera de que el dolor disminuyera. Pese a que intentó dormirse en el momento no logró hasta quién sabe qué hora, pero se había sentido cómo un parpadeo comparado con la realidad cuando despertó eran las cinco de la mañana. El dolor seguía presente, pero no era tan intenso cómo lo fue en un principio. Tomó su celular y tenía mensaje