Punto de vista de Bill
La mañana estaba demasiado silenciosa, con esa calma inquietante que no presagia nada bueno. Me levanté temprano y recorrí la mansión mientras Javier se sumergía en su trabajo frente al portátil. La tensión en sus ojos era inconfundible, sus dedos volaban sobre el teclado mientras revisaba los registros financieros de Kevin. Lo observé, la luz de la pantalla proyectando sombras marcadas en su rostro.
—¿Encontraste algo nuevo? —pregunté, apoyándome en el borde de la mesa,