Punto de vista de Serena
Bill me guiaba por un estrecho sendero entre las dunas. Después de una corta caminata, llegamos a una cala solitaria donde un pequeño picnic nos esperaba: una manta extendida con una cesta llena de apetitosas delicias y una botella de sidra espumosa.
—¡Sorpresa! —Exclamó Bill, extendiendo los brazos.
Solté un jadeo, con los ojos muy abiertos ante la escena frente a mí. Mi corazón dio un vuelco. La manta estaba perfectamente dispuesta con un jarrón de flores frescas. La c