Punto de Vista de Adrian
Había pasado años dominando el silencio.
Sabiendo cuándo hablar, cuándo callar, cuándo enterrar algo tan profundo que nunca volviera a ver la luz del día. El silencio había guardado secretos profundos. Había mantenido intacto mi imperio. Había mantenido a Damien contenido.
Pero allí de pie, observando cómo Nadia se aferraba al borde de la puerta como si fuera lo único que la mantenía en pie, supe que el silencio finalmente me destruiría.
"Está bien", dije de nuevo, porque la palabra se sentía como una rendición. "Te diré la verdad. Toda la verdad."
Sus hombros se tensaron. No se acercó ni se relajó. Solo se giró completamente hacia mí.
Señalé el sofá. "Siéntate. Por favor."
"Me quedo de pie", dijo ella.
Asentí. Era justo. Yo habría reaccionado mucho peor si estuviera en su lugar.
"Somos medio hermanos", comencé. "Damien y yo."
La observé con cuidado esta vez. La forma en que apretó la mandíbula. La forma en que sus dedos se cerraron en su pa