Punto de vista de NadiaEl coche derrapó hasta detenerse frente al juzgado, con los frenos chirriando, y agarré el pomo de la puerta como si me fuera la vida en ello, lo cual, en cierto modo, era cierto."¡Tranquila!", espetó Adrian, con voz aguda y autoritaria. Salió de un salto antes de que pudiera responder, ya caminando hacia la entrada con esa calma inquietante que me aceleraba el pulso.Lo seguí, con los tacones resonando contra los escalones de mármol, intentando no pensar en lo que me esperaba dentro. Sentía un nudo en el estómago y las manos me temblaban a pesar de mis esfuerzos por disimularlo. Cada segundo contaba, cada momento desperdiciado podía significar que Damien ganara antes de que yo tuviera la oportunidad de contraatacar."Esto es una locura", murmuré en voz baja, intentando mantener la voz firme."No es una locura", dijo Adrian, sin perder el paso. "Es estratégico. Concéntrate".Llegamos a las puertas del juzgado. Seguridad apenas nos miró, gracias a la intervenci
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