Punto de vista de Nadia
Ya no se sentía vigilante. Se sentía selectivo.
Los días siguientes se desplegaron como una lección en ausencia, no dramática ni cruel, solo precisa. Las invitaciones que antes llegaban automáticamente ahora llegaban tarde o no llegaban. Los mensajes se respondían con cortesía despojada de calidez. Nombres familiares se deslizaban silenciosamente fuera de las conversaciones grupales, reemplazados por placeholders neutros. Nadie me confrontó. Nadie me desafió. Simplemente