Punto de vista de Nadia
Después de todo el ruido, las especulaciones, las miradas evasivas y las palabras cuidadosas, lo que vino después fue un silencio extraño y deliberado. Algo más calculado. Como una sala llena de gente conteniendo el aliento, esperando a ver quién se movía primero.
Me desperté con él.
No con teléfonos sonando ni mensajes urgentes, sino con quietud. Del tipo que presiona contra la piel y te hace consciente de cada pensamiento que intentas no pensar. La luz de la mañana se