Punto de vista de Adrian
Solía creer que el silencio era una forma de control.
Ver a Nadia durante los últimos días me enseñó cuán equivocada era esa creencia.
El silencio no siempre protege. A veces alimenta a las personas equivocadas.
Estaba solo en mi estudio, chaqueta aún puesta, luces bajas, la ciudad reflejándose débilmente contra el cristal. Mi teléfono yacía sobre el escritorio, boca abajo, vibrando intermitentemente con mensajes que no había contestado. Sabía de quién eran. No necesita