Punto de vista de Nadia
La reacción no llegó a gritos.
Se filtró lentamente.
Eso fue lo primero que noté al despertar a la mañana siguiente: lo silencioso que se sentía el mundo, como si todos hubieran decidido susurrar al mismo tiempo. Mi teléfono descansaba en la mesita de noche, con la pantalla oscura, sin zumbidos frenéticos, sin avalancha de notificaciones. Ese silencio era más inquietante que el caos. El caos era honesto. El silencio significaba cálculo.
Me quedé allí un momento, mirando