Punto de vista de Nadia
Las consecuencias no se anunciaron como la gente espera que llegue el problema.
No vinieron con sirenas, ni titulares, ni un golpe repentino en la puerta. Llegaron disfrazadas de normalidad: correos electrónicos escritos con demasiada cautela, invitaciones que nunca llegaron, llamadas que sonaban una vez y se silenciaban. El mundo no me dio la espalda. Simplemente ajustó su postura, lo justo para recordarme que nada era estable ya.
Lo noté primero en los lugares más pequ